Diciembre libertario en el centro de Cuba

A mediados del último mes de 1958 las fuerzas guerrilleras en la antigua provincia de Las Villas bajaron de las lomas y salieron de los bosques para iniciar la ofensiva final contra las tropas de la dictadura batistiana, y tomar pueblos y ciudades en imparable avalancha victoriosa

l Che fue muy cuidadoso en cada pueblo liberado en la elección de las nuevas autoridades, buscando el consenso de los moradores.
El Che fue muy cuidadoso en cada pueblo liberado en la elección de las nuevas autoridades, buscando el consenso de los moradores.

Por PASTOR GUZMÁN

Como la fracasada ofensiva de las tropas batistianas contra la Sierra Maestra en el verano de 1958, la recién rechazada arremetida de los soldados del régimen contra las posiciones rebeldes en El Pedrero, a inicios de diciembre de ese propio año, significó un descalabro militar y moral para el batistato con secuelas inmediatas traducidas en un cambio cualitativo en la marcha de la guerra.

Si a raíz de aquella rutilante victoria contra lo más selecto de las unidades del ejército el Comandante Fidel Castro decidió enviar columnas guerrilleras a combatir en el llano y reeditar la invasión a occidente ejecutada por el Ejército Libertador a finales de 1895, ahora con la soldadesca expulsada del lomerío escambraico era la hora de aprovechar el momento e iniciar una contraofensiva que devendría estratégica.

Sin embargo, existía una gran desventaja comparativa entre uno y otro momentos en lo material, pues a diferencia de lo ocurrido en la Sierra Maestra, cuando los revolucionarios capturaron al enemigo más de 500 armas y otros pertrechos, la lucha en El Pedrero dejó casi exhaustas las cartucheras rebeldes. En esas condiciones, quizá otro jefe habría vacilado, más no el Che, quien el 27 de octubre había expresado en Güinía tras la toma de ese poblado: “Hay que organizar las milicias, la derrota total del régimen está cercana, ¡el triunfo definitivo es inminente, cubanos!”.

Aunque no se contaba con un plan que precisara en detalle lo que se debía hacer, el doctor Oscar Fernández Mell, quien perteneció a la jefatura de la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo comandada por el Che, señaló en un discurso por el XXX aniversario de la liberación de Fomento que mientras se organizaba en su conjunto la estructura y funcionamiento del Frente guerrillero “(…) se iba elaborando secretamente la estrategia de Las Villas, sin anunciarlo mucho, la que consistía en ir aislando los pueblos para evitar los movimientos del enemigo e ir tomándolos uno a uno, el Che por el sur y Camilo por el norte, hasta aislar al Regimiento Leoncio Vidal, de Santa Clara, con sus 3 000 soldados”.

FOMENTO, INSTANTE DECISIVO

El plan para la liberación de Fomento concebido por el argentino fue magistral en su concepción, pues lo previó casi todo, empezando por el rechazo de posibles refuerzos enemigos en puntos alejados de acceso a esa población. Según el combatiente Vicente Suárez Pérez, una de las primeras acciones de su pelotón fue en el central Escambray, el 12 de diciembre de 1958, donde se capturaron 11 guardias con sus armas, 3 000 tiros 30.06 y avituallamiento. Suárez formó parte de una guerrilla del “26” de Fomento que sirvió de guía a los atacantes en su asalto a la localidad.

Apenas dos días después, el 14, el Che ordenó la destrucción del puente de Falcón sobre la Carretera Central. Ya en la tarde-noche del 15 de diciembre tropas al mando del capitán José Ramón Silva bloquearon la carretera Fomento-Placetas y otras del Directorio Revolucionario 13 de Marzo cortaron la vía Báez-Agabama y liberaron Báez el 16 de diciembre. Casi al unísono, un pelotón al mando del capitán Luís Alfonso Zayas ocupó el central Santa Isabel y empezaron los combates en el pueblo.

Para que el enemigo no fuera capaz de maniobrar con sus fuerzas en Fomento, el Che sitió todas sus posiciones y empezó a hostigarlas a la vez para irlas tomando una por una, dejando para el final la guarnición del cuartel bien armada y protegida por gruesos muros de mampostería. La primera posición en caer fue el Centro Telefónico, donde el sagaz guerrillero instaló su Comandancia. Luego se tomaron el hotel Florida y la emisora de radio, se reagruparon las fuerzas y se incendió el teatro Baroja, donde había nueve soldados, los que, acosados, terminaron por capitular.

En la tarde del 17, con los guerrilleros ya dueños del pueblo, se arreció la presión sobre el cuartel mientras la aviación ametrallaba a la población civil. El Che se puso en contacto telefónico con el jefe de la guarnición enemiga, primer teniente Pérez Valencia, y le exigió la rendición, pero este se negó aduciendo que era un militar de carrera. Sin embargo, convencido de que no recibiría ayuda y molesto con sus superiores, rindió el reducto el 18 por la tarde, tras lo cual Fomento pasó a ser el primer municipio libre de Cuba.

Allí se capturaron 147 armas largas, un mortero y una ametralladora calibre 30 de trípode, así como municiones y otros pertrechos, tres camiones, incluido uno blindado, y dos jeeps, uno con microonda, botín que el Che compartió con los compañeros del Directorio. Acto seguido procedió al nombramiento de nuevas autoridades.

CABAIGUÁN Y GUAYOS EN LA MIRA

Tan pronto se consolida la victoria en Fomento, alcanzada al precio de valiosas vidas, el Che rearma y reorganiza a las tropas al tiempo que valora la situación estratégica creada y decide continuar sin pausa la ofensiva con Guayos y Cabaiguán como próximos objetivos.

El excepcional guerrillero está informado de que en el Frente Norte tropas de Camilo han ocupado el poblado de Iguará el 15 de diciembre y que el 17 liberan Meneses, en tanto ese día milicianos del Ejército Rebelde ocupan Zaza y Taguasco al huir de allí la pequeña guarnición. Igual sucede el 15 en Mapos y el 18 en Natividad. El 20 de diciembre, pelotones del Frente Norte toman Mayajigua; y en la propia jornada caen en manos revolucionarias Banao, Guasimal y Tunas de Zaza.

La lucha por Guayos se decide el 21, cuando es derribado el puente de hierro de La Trinchera y, poco después, capitulan los soldados y policías que cubren su pequeña guarnición. Paralelamente, tropas rebeldes asaltan la Estación de Microondas en La Campana y otros pelotones cercan al cuartel en Cabaiguán. Al amanecer del lunes 22 de diciembre, el Che encomienda a Rogelio Acevedo y su grupo la demolición del puente de hierro del ferrocarril sobre el río Sagua la Chica, a unos 800 metros del ya destruido en Falcón sobre la Carretera Central, con el fin de cortar la isla en dos.

En la llamada Tierra de las Iguanas se emplean nuevos métodos, además de los puramente militares, pues, enviado por Ramiro Valdés, el luchador clandestino cabaiguanense Jesús Rodríguez García, Chury, contactó a conocidos exponentes de las llamadas “clases vivas” para que exhortaran a los cercados a la rendición mediante altoparlantes ubicados próximos al cubil enemigo.

Ya pasada la medianoche del 21 para el 22 de diciembre —refiere Chury— se concreta una tregua y “es el propio Che el que se dirige al cuartel y a los pocos minutos regresa con el cabo batistiano Campito, que estaba herido en una pierna y solicita dos camiones para que los guardias puedan trasladarse a Placetas porque se habían rendido”.

Quedaba así liberado el segundo municipio de la provincia de Las Villas en las primeras horas del lunes 22 de diciembre de 1958. La noticia se conoció rápidamente en el país cuando, a través de la emisora Radio Rebelde, la inconfundible voz de Violeta Casals la lanzó al éter. En cada lugar liberado la alegría del pueblo alcanzó niveles apoteósicos.

SANCTI SPÍRITUS ¿UNA EXCEPCCIÓN?

En Sancti Spíritus, ante la táctica del avestruz seguida por el ejército de concentrarse en el cuartel junto con policías y chivatos, fuerzas del Movimiento 26 de Julio al mando del entonces capitán Erasmo Rodríguez (*) entraron en la ciudad ya en la noche del 20 de diciembre por el puente Balneario y se reunieron con ciudadanos de los barrios aledaños. Luego, distribuidos en comandos avanzaron sobre la Colonia Española y la Iglesia Mayor, sin encontrar resistencia. Otros objetivos serían la Jefatura de Policía y el Ayuntamiento, donde tampoco existían defensores.

Mientras, el Comando Juan Pedro Carbó Serviá, del Directorio Revolucionario 13 de Marzo, al mando del Comandante Julio Pérez Castillo, penetró en la villa por el Camino de La Habana y avanzó hacia la Carretera Central, donde junto a sus compañeros del 26 de Julio asaltaron la cárcel, que prácticamente no resistió, y pusieron en libertad a los presos políticos, todo en medio del entusiasmo desbordado del pueblo.

Ya el 22, siempre bajo el peligro de esporádicos ametrallamientos de aviones de la dictadura, la ciudad estaba plenamente en manos rebeldes, y todas las fuerzas convergieron hacia el cuartel. Sin embargo, ante la imposibilidad de tomarlo se decidió mantenerlo bajo asedio e incitar a sus defensores a la rendición. Como elemento psicológico de presión se decidió incendiar las naves de la Feria Agropecuaria, aledañas al reducto militar, donde se suponía había más de 200 “casquitos” (**).

A través de un juez de apellido Mendigutía se habló con el jefe de la guarnición enemiga y se le exigió capitular. Este pidió una tregua hasta las tres de la tarde del 23 de diciembre, para dar su respuesta. Entretanto, grupos de rebeldes recorrían la ciudad y daban mítines preparando al pueblo para la hora de la victoria, que se presentía cercana, mientras su jefe, Rodríguez, trataba de impedir destrozos (***),

Pero poco antes de concluir la tregua apareció la aviación y comenzó a ametrallar las posiciones rebeldes, momento que aprovechó la guarnición de cerca de 400 soldados para montarse a toda prisa en camiones propios y otros previamente requisados y salir a escape por la Carretera Central rumbo a Jatibonico.

Sancti Spíritus se convertía así en la ciudad-municipio más grande del país liberada por el Ejército Rebelde hasta aquel instante histórico y fue tal el entusiasmo y el apoyo masivo de sus moradores que Armando Acosta Cordero afirmaría años después que “a Sancti Spíritus la liberó el pueblo”.

(*) Nombre de guerra del combatiente proletario Armando Acosta Cordero.

(**) Mote popular despectivo a soldados bisoños captados por el régimen.

(***) En algunos lugares de la villa, como el cine Renacimiento, el odio acumulado contra el régimen se tradujo en algunas destrucciones de propiedades de adictos al batistato.

 

1 comentario

  1. VLADIMIR ROMERO DE LAS TUNAS

    OYE, ESO ESTÁ PERFECTO, EL QUE LO CRITICA ES EL QUE QUIERE QUE LO HAGAMOS DIFERENTE, PERO HACIA ADELANTE, QUE CUBA CAMBIA PARA BIEN, ESOS CONTENIDOS HAY QUE SEGUIRLOS PONIENDO Y ENRIQUECIENDO, ESA ES MI CUBA.

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