La nueva Ley Electoral cubana

Arturo Manuel Arias Sánchez / Radio Cabaiguán

El crujido de las piezas de cerámica al romperse y el entrechocar de los escudos, inequívocas señales de aprobación, se escucharon retumbando entre las Siete Colinas de la Ciudad Eterna: el antiguo comicio romano acababa de elegir un representante de su curia; el sufragio popular había concluido.

Del latín suffragium (apoyo) proviene el término español sufragio cuya identificación como ejercicio electoral resulta evidente.

Sufragio y voto son voces equivalentes cuando se trata de elecciones, pero… ¿qué significa etimológicamente la palabra sufragio? Veamos.

El prefijo sub, apocopado, significa “por debajo”; en tanto que el sufijo fragio (del latín fragere) se traduce como “quebrar” (de aquí que naufragio significa “barco quebrado” y, en consecuencia, hundido).

El origen de la palabra de marras se remonta, como vimos, a la arcaica Roma donde sus ciudadanos expresaban su decisión de elegir, de entre los candidatos, al preferido, mediante piezas quebradas de cerámica que arrojaban a tierra, o el entrechocar de los escudos, con tal fuerza que se quebraban y sus pedazos volaban por los aires hasta caer al suelo.

A partir de tan peculiares acepciones del término, centurias después, tenemos el sufragio de nuestros días, concomitante con la elección de diputados a la Asamblea Nacional y de delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular en nuestro país.

Desde la antigua Roma y antes, en la Hélade, donde floreció la llamada democracia griega, en nuestros días aún se debate sobre la calidad de la representación o del mandato que inviste a los elegidos, en cualquier latitud geográfica, mediante el voto o sufragio.

Para el ginebrino Juan Jacobo Rousseau (1712-1778) la verdadera democracia deviene de la participación del pueblo como agente directo en la toma de decisiones de gobierno.

La democracia (recuérdense sus raíces griegas) siempre que pueda ser directa, como en los heroicos tiempos griegos y romanos (dejando a un lado su esclavismo consustancial y sus ideas misoginias), es mejor como participación efectiva del pueblo en la toma de decisiones de gobierno, como ejercicio de poder que fluye desde el sustrato popular a la cúpula gobernante, pero… las democracias directas ya no existen: el ensanchamiento territorial de los Estados contemporáneos, los enmarañados aparatos de gobierno y el crecimiento demográfico lo impiden, entonces se impone, ¡la elección del representante o del mandatario!

El dilema se insinúa cuando se sostiene que la democracia solo puede ser real cuando su práctica es directa, razón para desconocer la representación o el mandato; pero la democracia, en los tiempos que corren, es un fenómeno político que puede ser alcanzado cuando se ciñe a un nexo indisoluble entre el elector y el elegido (representante o mandatario).

Tras la anterior reflexión se alza esta interrogante: nuestros diputados y delegados, elegidos a las asambleas populares de gobierno, ¿son representantes o mandatarios del pueblo?

En los diputados y delegados del Poder Popular, como representantes del pueblo cubano, se conjugan la participación popular directa de los electores y la mediada con la existencia de los propios diputados y delegados, representantes insoslayables de la realidad nacional.
De otra manera, la soberanía popular trasciende al gobierno de la nación cuando elige a sus representantes en los asientos y asuntos de la administración estatal.

Y aún más, mediante el control de la gestión de sus representantes (rendiciones periódicas de cuentas del delegado a sus electores); consultas populares (tal cual fue el referendo constitucional del pasado 24 de febrero y del venidero Código de Familias, o de plebiscitos) sobre políticas públicas y la posibilidad de revocación de los mandatos concedidos a sus representantes en el proceso eleccionario, son eslabones que encadenan la participación popular, el mandato concedido y la representación.

En palabras llanas: los representantes de los cubanos en las estructuras del Estado, delegados y diputados, son mandatarios de sus electores o mandantes, razones por las cuales sus cargos son elegibles y revocables, amén de la rendición periódica de cuentas que deben a aquellos, principios establecidos desde la Constitución de 1976 (artículo 66), retomados por la vigente de 10 de abril de 2019, en cuyo artículo 101, incisos a), b) y c) son refrendados:

Los órganos del Estado se integran y desarrollan su actividad sobre la base de los principios de la democracia socialista que se expresan en las reglas siguientes:
a) todos los órganos representativos de poder del Estado son electivos y renovables;
b) el pueblo controla la actividad de los órganos estatales, de sus directivos y funcionarios, de los diputados y de los delegados, de conformidad con lo previsto en la ley;
c) los elegidos tienen el deber de rendir cuenta de su actuación periódicamente y pueden ser revocados de sus cargos en cualquier momento; (…).

La nueva Ley Electoral, Ley Número 127 de fecha 13 de julio de 2019, tercera en la línea sucesoria sufragista revolucionaria (le antecedieron la Ley Número 37 de 15 de agosto de 1982 y la Ley Número 72 de fecha 29 de octubre de 1992, recién derogada), en su texto contempla las siguientes modificaciones, en relación con su inmediata predecesora.
Cuenta con 287 artículos distribuidos en 15 títulos y 47 capítulos, amén de cinco disposiciones especiales, seis disposiciones transitorias y tres disposiciones finales, todos ellos importantes eslabones de la taxonomía jurídica en pos de un orden lógico normativo, en este caso electoral, cuyas diferencias esenciales con la abrogada Ley 72 son las siguientes (apréciese el mandato dispositivo de la Constitución de 2019 en el nuevo texto):
a) Creación del Consejo Electoral Nacional y los consejos electorales en los niveles provincial y municipal para ejercer sus funciones de forma permanente.

b) El establecimiento de dos elecciones periódicas cada cinco años: las municipales para la elección de los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, su Presidente y Vicepresidente; y las elecciones nacionales para la elección de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

c) Modificación de la proporción para la elección de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, respetando el principio consagrado de que hasta el 50 % de ellos sean delegados a las asambleas municipales.

d) Simplificación del procedimiento para la comprobación de la validez de la elección en las asambleas municipales y en la Asamblea Nacional, función que compete a las autoridades electorales.

e) Dispone que en el acto de constitución de la Asamblea Nacional del Poder Popular tome posesión de su cargo el Presidente de la República.

f) Establece que la elección de los gobernadores y vicegobernadores provinciales se realice simultáneamente en todo el país y pauta el procedimiento para llevarla a cabo.

g) Regla que los consejos electorales en los niveles municipales y nacional controlan la confección y actualización del Registro Electoral.

h) Garantiza la participación de los electores que se encuentran fuera del país en los referendos y plebiscitos que sean convocados.

i) Regula transitoriamente los marcos sancionadores para los delitos electorales hasta que sean incorporados al nuevo Código Penal.

j) Regula la participación del Consejo Electoral Municipal en los procesos de revocación de mandatos de sus delegados.

k) Insta al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social a establecer regulaciones salariales para los miembros de las estructuras electorales.

l) La Ley desarrolla el principio de que el voto es libre, igual, directo y secreto; otorgando el derecho constitucional que cada ciudadano tiene de elegir y ser elegido, estar inscripto en el Registro Electoral; nominar y ser nominado como candidato a delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular; así como participar en los procesos electorales y hacer las reclamaciones que legalmente procedan.

Abordo a seguidas tres de sus novedades, en franco contraste con la norma electoral derogada: la denominación de los procesos electorales y términos en el ejercicio del mandato, la reducción del número de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular y la elección de gobernadores y vicegobernadores provinciales.

Denominación de los procesos eleccionarios y sus términos en el ejercicio del mandato

De acuerdo con la fenecida Ley Electoral 72/92, en su Capítulo II intitulado Del Proceso Electoral, disponía:

Artículo 2. Los procesos electorales que establece esta Ley son:

a) elecciones generales, en las que se elige a los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular, su Presidente, Vicepresidente y Secretario; al Presidente, Primer Vicepresidente, Vicepresidentes, Secretario y demás miembros del Consejo de Estado, a los Delegados a las Asambleas Provinciales y Municipales del Poder Popular y a sus Presidentes y Vicepresidentes;

b) elecciones parciales, en las que se elige a los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular y sus Presidentes y Vicepresidentes.

Más adelante, la propia norma electoral definía en su artículo 11 los términos de los mencionados mandatos:

Los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular y los Delegados a las Asambleas Provinciales del Poder Popular se eligen por un término de cinco (5) años. Los Delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular lo serán por un término de dos años y medio.

No es ocioso recordar que con las nuevas estructuras de gobierno próximamente desaparecerán las Asambleas Provinciales del Poder Popular.

Según la Ley Electoral vigente, su Capítulo II denominado De las elecciones, dispone:
Artículo 2.1. Las elecciones periódicas se desarrollan cada cinco (5) años, siendo estas:
a) Elecciones municipales, en las que se eligen a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular, se constituyen estas y se eligen sus respectivos presidente y vicepresidente;

b) elecciones nacionales, en las que se eligen a los diputados, se constituye la Asamblea Nacional del Poder Popular, se elige a su presidente, vicepresidente, secretario y demás miembros del Consejo de Estado, así como al presidente y vicepresidente de la República;
2. Elecciones de gobernadores y vicegobernadores provinciales.

El contraste, naturalmente, muestra las acuciantes diferencias entre un proceso eleccionario y otro.

Más adelante, en este escrito, se aborda la elección de los gobernadores y vicegobernadores provinciales.

Número de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular

De acuerdo con la derogada Ley Electoral el número de diputados se determinaba como sigue:

Artículo 14. La Asamblea Nacional del Poder Popular estará integrada por Diputados elegidos a razón de uno por cada veinte mil (20 000) habitantes de un municipio, o fracción mayor de diez mil (10 000), que es su circunscripción electoral. En el caso que el número de habitantes de un municipio sea de treinta mil (30 000) o inferior a esa cifra, se eligen siempre dos (2) diputados.
(…).

De acuerdo con la proporcionalidad fijada por esta norma electoral, la Asamblea Nacional cuenta con 605 diputados; en el futuro, más de 100 no ocuparán escaños parlamentarios

La Ley Número 127 del año en curso se pronuncia así en cuanto al número de diputados para la venidera legislatura:

Artículo 21.1. La Asamblea Nacional del Poder Popular está integrada por diputados elegidos a razón de uno por cada treinta mil (30 000) habitantes de un municipio o fracción mayor de quince mil (15 000), que es su circunscripción electoral.
2. En el caso de que el número de habitantes de un municipio sea de cuarenta y cinco mil (45 000) o cifra inferior a esta, se eligen siempre dos (2) diputados, uno de ellos delegado a su Asamblea Municipal del Poder Popular.
(…).

De tal suerte, la venidera Asamblea Nacional restará 131 diputados a su legislatura, para una suma total, aproximadamente, de 474 parlamentarios, cifra racional.

Basta comparar, entonces, ambos preceptos electorales para apreciar la disminución del número de parlamentarios a la Asamblea Nacional, elemento cuantitativo lleno de racionalidad en cuanto a la proporcionalidad que debe existir entre el número de representantes por el número de habitantes, en un país como el nuestro que apenas rebasa los once millones de conciudadanos con acusada tasa decreciente de nacimientos.
Elecciones de gobernadores y vicegobernadores provinciales
Totalmente novedosos son los cargos de gobernador y vicegobernador provinciales, desconocidos hasta ahora, por tal razón no tiene parangón con la norma electoral que fenece.
Así lo diseña la recién nacida, jurídicamente hablando, Ley 127/2019 en el Título XI De la elección del Gobernador y el Vicegobernador Provinciales, en su Capítulo I nombrado Disposiciones Generales:

Artículo 239.1. La elección del gobernador y el vicegobernador provinciales se celebra cada cinco (5) años, el mismo día y hora en todo el territorio nacional, en la fecha que determina el Consejo de Estado, que a su vez lo informa al Consejo Electoral Nacional.

2. La elección de gobernadores y vicegobernadores y los actos de toma de posesión de estos y del Consejo Provincial del Poder Popular se realizan de conformidad con lo previsto en esta Ley.

Artículo 240. Los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular se reúnen por derecho propio constituidos en colegios electorales en la fecha fijada, en el local que se acuerde, para elegir, mediante el voto libre, igual, directo y secreto, al gobernador y al vicegobernador provinciales.

Artículo 241. Para la validez de este acto de elección se requiere la presencia de más de la mitad de los delegados que integran cada Asamblea Municipal del Poder Popular; de no alcanzarse esa cifra, se señala por el Consejo Electoral Municipal una nueva fecha dentro de los siete (7) días siguientes.

Artículo 242.1. Corresponde al presidente de la República proponer a los delegados a las asambleas municipales del Poder Popular de cada provincia, los candidatos para la elección del gobernador y vicegobernador provinciales.

2. La propuesta para cada cargo se remite por el presidente de la República, con antelación a la fecha fijada para su elección, al presidente del Consejo Electoral Nacional, acompañada de las biografías y fotos de los candidatos.

He aquí una apretada reseña de la nueva Ley Electoral de los cubanos, quienes no tendrán que arrojar al aire piezas de cerámica ni esquirlas de escudos para elegir a sus representantes; les bastará con depositar su boleta electoral en una urna custodiada por niños.

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